¿Cómo liberar el estrés?

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Siempre me ha parecido curioso cómo el trabajo usualmente se ha relacionado con aspectos negativos del día a día, o como es la mejor excusa para no ocuparse de todos aquellos detalles que nos permiten dar cabida a la belleza o bienestar en nuestras vidas fuera de lo laboral, por ejemplo, posponer ese chequeo médico tan importante. El trabajo es considerado como el mayor generador de estrés. Es el favorito de los que lo usan como excusa. Incluso, la gente muy estresada es leída por muchos como “muy ocupada” y se confunde con “muy competente”.

El estrés saludable es el que nos mantiene alertas y activos.

Del estrés se ha escrito y se seguirá escribiendo mientras sigamos existiendo. Los médicos nos recetan “bajar el nivel de estrés” como si fuera eso una especie de botón que se puede regular a voluntad. Sabemos que un nivel “saludable” de estrés, es aquél que nos mantiene alertas y activos. Es el motor que nos permite reaccionar e incluso prevenir, prepararnos y mantenernos aptos para competir, convivir y compartir; no sólo en el trabajo, si no en todos los aspectos de nuestras agitadas vidas modernas. El estrés nos mantiene vivos.

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“El trabajo (…) ingrato, pero curiosamente, cuando no lo tenemos puede convertirnos en leones enjaulados” (f.: Jordan Whitfield)

Así como el estrés tiene mil caras y su club de fans, también existen los “antídotos”, aquellas acciones que ayudan a cada quien a manejarlo, combatirlo y para algunos fenómenos, “dominarlo”.

Hablé mucho del villano, porque este en particular puede matarnos lentamente, acabar con nuestras esperanzas, sueños y ser el peor obstáculo en nuestras vidas. Quien acuñó la frase “esa persona es su peor enemigo”, seguramente describía a un estresado.

El trabajo… El enemigo de la “diversión”; tan malo que “te pagan por hacerlo”. El trabajo, destructor de hogares, y de todo aquello que no “pude hacer”, ingrato; pero curiosamente, cuando no lo tenemos, nos convertimos en leones enjaulados, evidenciando que la inconformidad es un estilo de vida y una decisión que tomamos, por lo que el estrés puede invadirnos, no importa dónde estemos, o cuáles sean nuestros entornos, familias, salud o eventualidades.

Rompe paradigmas, sal de tu zona de confort.

La primera arma para combatir a éste “archienemigo”, desde mi humilde entender, es quitarle protagonismo; ocupándonos de hacer todo aquello que nos limitamos pero deseamos profundamente, romper paradigmas y salir de nuestra zona de comfort.

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“Enfrenta las eventualidades de la vida diaria con naturalidad” (f.: Ethan Robertson)

Otra herramienta valiosa es enfrentar las eventualidades de la vida diaria con naturalidad, y decidir hasta dónde una nueva noticia va a afectarme negativamente, para accionar convirtiendo ésta noticia en una nueva oportunidad. No es optimismo sin fundamento, ni idealismo. Es una forma de ver la vida con sentido común y ponderando todo aquello que realmente afecte nuestras decisiones y estilo de vida.

Hoy mismo deténgase y vea su entorno; atrévase a cambiar lo que le moleste, a variar sus rutinas e incorporar nuevas personas a su vida. Rodéese de gente diversa que le aporte, mayores y menores, todos tienen visiones de la vida interesantes de las cuales aprender. Nunca se niegue la oportunidad de seguir evolucionando.

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“Nadie más que usted está listo para enfrentar cualquier problema” (f.: Alexander Redl)

Atrévase a tomar un café viendo cómo aclara el día a través de la ventana. Retome ir cantando al trabajo solo o acompañado. Apréndase las canciones de moda y cántelas con el alma, como cuando era adolescente. Cuando se siente a trabajar, recuerde que siempre soñó desde pequeño hacer justamente esto, para lo cual se ha preparado por tantos años. Nadie más que usted está listo para enfrentar cualquier problema que llegue a su escritorio o que le planteen. Es más, es para eso que lo involucran y su gestión es importante. Para eso mismo fue contratado. Cuando termine su jornada, le aseguro que se sentirá cansado y contento, tanto, que regresará a casa cantando y esperando con ilusión ver a aquellos por los que todos los días sale a hacer lo que ama.

Es el momento para hacerlo, hay tanto por hacer.

¿Qué más le gusta hacer? Deportes, bailar, jugar, navegar, leer, comer, compartir… Es el momento para hacerlo. Comience una nueva actividad, aprenda otro idioma, tocar un instrumento, haga teatro, cocine, dibuje, salga a divertirse, involúcrese, tome partido.

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“(…) porque la gente que hace lo que le gusta inexorablemente es feliz” (f.: Mathew Henry)

Combatir el estrés se basa en hacer lo que uno ama y tomar las decisiones que le ayuden a no perturbar su entorno, combatir lo feo y no tan feo de la vida. Si no se siente bien, revise y decida si debe continuar haciendo lo mismo, porque la gente que hace lo que le gusta inexorablemente es feliz.

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